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SOSO CARNAVAL. Los felices años locos. 1925.

En el ecuador de los años 20, la vida en Alicante continúa bajo la dictadura de Primo de Rivera celebrando efemérides tradicionales y siguiendo la estela del progreso con la apertura de concesionarios de coches. La guerra de Marruecos sigue haciendo mella y se pone solución a necesidades sociales de primer orden, como la proyección de la nueva Casa de Socorro. Una nueva entrega de las crónicas de Benjamín Llorens sobre el Alicante de hace 100 años.

A comienzos de 1925 hacía año y medio que España era gobernada por un Directorio Militar presidido por el general Miguel Primo de Rivera, que había suspendido la Constitución, cerrado las Cortes, instaurado la censura y nombrado a dedo ayuntamientos y diputaciones.


La prensa alicantina refleja un clima de desesperanza: "Los nuevos días no traen nuevos soles, nuevas sonrisas. No nos iluminan claridades nuevas" (Diario de Alicante).
Mientras tanto, en Italia el Duce Mussolini pone fuera de la ley a los partidos de la oposición y se convierte en dictador de facto dejando a su partido, el Nacional Fascista, como única formación autorizada. Por contra, en Estados Unidos la demócrata Nellie Ross es elegida gobernadora de Wyoming, convirtiéndose en la primera mujer en gobernar un estado de la Unión.


En la terreta el sábado 24 de enero se concitó gran expectación en la Explanada y aledaños del puerto para presenciar el anunciado eclipse de sol. Entre las 3 y las 5 de la tarde numerosas personas, muchas de ellas auxiliadas por cristales ahumados, observaron como la Luna fue ocultando lentamente el disco solar hasta cubrir la mitad del mismo. El habitual cielo despejado facilitó la observación del raro fenómeno natural.


Pocos días después, el 6 de febrero, la casa Citröen abre sus puertas en la céntrica calle Jorge Juan, junto al ayuntamiento. Aunque aún no estaban terminadas las instalaciones, el empresario José Mataix las inauguró (como no podía ser de otra forma) invitando a pastas y champagne. La ciudad se abría al naciente mercado del automóvil. Desde el gobierno se alentaba a los españoles a adquirir estos modernos carruajes a motor.


La guerra de Marruecos continuaba siendo un lastre para las arcas del Estado. Con el fin de contribuir al "aguinaldo del soldado" el propio rey Alfonso XIII grabó en placa fonográfica un discurso dirigido a los españoles y paises hispanohablantes, con la compañía La Voz de su Amo, destinando los beneficios de la venta al mencionado aguinaldo del soldado, una ayuda extra para las tropas combatientes en África. La publicidad presentaba así la iniciativa: "Las vibrantes frases de patriotismo pronunciadas por nuestro soberano son realmente admirables y no dudamos que todo buen patriota adquirirá este disco".

En Alicante, los beneficiarios de la ayuda eran los soldados del Regimiento de la Princesa, con acuartelamiento en la ciudad y presencia destacada en la guerra del Rif.
 

Diario de Alicante.


A mediados de febrero el concejal de Sanidad y Beneficencia, Candela Ardid, presenta una moción al consistorio poniendo sobre el tapete la necesidad de construir una nueva Casa de Socorro pues la actual, ubicada en los bajos del ayuntamiento, no reúne ya las condiciones para atender a una ciudad como Alicante. Se insta al propio ayuntamiento y a la sociedad propietaria del Teatro Principal a la cesión de solares de su propiedad en torno a la plaza de Chapí, avenida Zorrilla y calle del Diluvio para la ubicación del nuevo centro sanitario.


La petición se tramita por vía de urgencia, instando a los arquitectos municipales a redactar el proyecto en el plazo más breve posible y al ayuntamiento a dotarlo de fondos para su construcción.


Dos años después, el 6 de enero de 1927, inauguró Alicante su nueva y flamante Casa de Socorro, finalmente ubicada entre las calles conocidas hoy como avenida de la Constitución y Pascual Pérez (en honor de quien fuera jefe médico de la Casa de Socorro).


 

La Casa de Socorro en construcción, 1926 (AMA)


Se acercaba el final de febrero y estallaba el Carnaval. La batalla de serpentinas y confeti resultó deslucida pues el día salió desapacible, con viento molesto y frío. La verbena en el paseo de la Explanada quedó desangelada, con escasa participación y pocas máscaras. El paseo era azotado por el viento de levante que desde el Postiguet entraba a saco en la Explanada sin muro de "contención" como ocurre actualmente desde la edificación de esa muralla que supone el Meliá.


No hubo mucha fiesta en la calle pero sí estuvieron concurridísimos algunos de los bailes de Carnaval que -bajo techo- organizaban algunas entidades alicantinas como el Casino, el Orfeón, la Sociedad de Escritores y Artistas o el Real Club de Regatas, que lo celebró con una cena a la americana en la que todo el mundo se vestía a la moda yanqui de aquellos años 20.


Mientras Alicante tiritaba durante aquel Carnaval, en Marruecos era nombrado jefe del Tercio el coronel Francisco Franco, venía al mundo la gran actriz Amparo Rivelles y las paredes del Ateneo acogían una exposición del joven pintor alicantino Emilio Varela.

 

El pintor Emilio Varela visto por Lis en Diario de Alicante, 1925.


Imágenes y Fuentes:


*Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica
*Diario de Alicante


*El Luchador


*Archivo Municipal de Alicante (AMA).

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